viernes, 17 de mayo de 2019

TRATAMIENTO NO FARMACOLOGICO


Aunque el tema central de este blog es la evaluacion fisioterapeutica, es importante tener una perspectiva global de la artrosis de cadera, por lo cual a continuacion encontraras el tratamiento no farmacologico de la artrosis de cadera, dispuesto en la guia de manejo clinico de la artrosis de cadera de la revista de la sociedad española de dolor 

Las medidas higiénico dietéticas incluyen el reposo como primera medida ante un episodio de dolor agudo. Se recomienda alternar dicho reposo con una deambulación progresiva, desaconsejándose la inmovilización prolongada que no hará sino favorecer la atrofia muscular y la progresión de la enfermedad artrósica. El reposo nocturno será como mínimo de 8 horas .
Se aconseja tratamiento dietético en pacientes con sobrepeso, al ser la obesidad el mayor factor de riesgo para el desarrollo y progresión de la artrosis de rodilla y cadera.
De entre los distintos estudios existentes, encontramos uno en el que la pérdida de peso se asoció con un menor grado de desarrollo de artrosis de rodilla sintomática en la mujer; bien es cierto que permanece aún por dilucidar si la pérdida de peso enlentece la progresión o alivia los síntomas en pacientes con gonartrosis preexistente. Sin embargo, los pacientes con artrosis de rodilla afectos de sobrepeso, especialmente si se consideran candidatos para la artroplastia total de rodilla, deberían ser animados a participar en un programa racional de pérdida de peso, que incluyese consejo dietético y ejercicio aeróbico.
No se recomiendan terapias dietéticas específicas en el manejo de estos pacientes.
La terapia física y ocupacional juega un papel central en el manejo de pacientes con limitaciones funcionales que con frecuencia les impiden desarrollar actividades de la vida diaria . Tiene como objetivos prevenir la lesión y la incapacidad, mejorar el dolor y la rigidez y mantener la funcionalidad el mayor tiempo posible.
El terapeuta valora la fuerza muscular, la estabilidad articular y la movilidad del paciente con artrosis, y recomienda el uso de distintas modalidades terapéuticas, como el uso de calor (infrarrojos, ultrasonidos, microondas, diatermia, parafina líquida, etc.), especialmente útil antes de iniciar el movimiento, programas de ejercicios controlados que mejoren el grado de movilidad articular y la fuerza muscular periarticular, y proporciona diversos instrumentos ortopédicos de ayuda, tales como férulas, zapatos con suelas viscoelásticas que absorban el shock, plantillas de descarga que corrijan las anormalidades biomecánicas en una rodilla en varo o las secundarias a la diferencia de altura entre las piernas en el caso de la artrosis de cadera, bastones, muletas o andadores.
Tanto en el caso de la artrosis de cadera como en la de rodilla, el uso apropiado de un bastón, en la mano contralateral a la cadera o rodilla afectas, reduce las fuerzas de carga en la articulación y se asocia con una disminución del dolor y una mejora en la función.
El frío es también útil en la fase aguda de dolor, aplicado mediante bolsas heladas o de gelatina durante 10-15 minutos, evitando la aplicación directa sobre la piel.
Los ejercicios aeróbicos han demostrado ser útiles y eficaces en pacientes con artrosis de rodilla y cadera, sobre todo los acuáticos o de paseo, durante 30-60 minutos diarios, iniciando la deambulación en función de la tolerancia del paciente.
Distintos estudios llevados a cabo en pacientes con artrosis de rodilla han demostrado que la potenciación muscular del cuádriceps mediante ejercicios isométricos o isotónicos se asocian con una mejoría significativa en la fuerza de dicho músculo, así como con una disminución en el dolor de la rodilla y una mejoría en la función, al comparar al grupo estudio con el grupo control.
En el caso de la artrosis de cadera, los objetivos de un programa de ejercicios son preservar al menos 30º de flexión y la extensión completa de la cadera, y el fortalecimiento de los músculos abductores y extensores de la cadera.
Estos programas de ejercicio, sin embargo, requieren una disponibilidad de tiempo y un esfuerzo por parte del paciente. El grado de adherencia a la terapia física se asocia significativamente con la magnitud de la mejoría clínica, tanto del dolor como de la capacidad funcional
Bibliografia
Morgado, I., Pérez, A. C., Moguel, M., Pérez-Bustamante, F. J., & Torres, L. M.. (2005). Guía de manejo clínico de la artrosis de cadera y rodilla. Revista de la Sociedad Española del Dolor12(5), 289-302. Recuperado en 24 de mayo de 2019, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-80462005000500006&lng=es&tlng=es.

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